Videismo
tuul 03/08/2017 0 visitas Reportar

El turismo es hoy una de las principales actividades económicas en el mundo. Pero hay turistas que quieren conocer algo más aparte de bonitas playas, sitios históricos, maravillas naturales o grandes ciudades. Para esas personas existe algo llamado “turismo oscuro” o “turismo de riesgo”. Básicamente consiste en trasladar a los visitantes a zonas donde han ocurrido hechos macabros, trágicos o indignantes.

Puede ser lo mismo un campo de concentración de los nazis en Polonia, que un improvisado museo donde se conservan los restos de un genocidio, o un tour por los lugares más emblemáticos del narcotráfico en el norte de México.

En todos los casos, los turistas van por un deseo de saciar una necesidad de adrenalina, un morbo, una curiosidad que algunos considerarían “malsana” aunque se trate de sitios relacionados con hechos históricos.

Estos son algunos de esos lugares que ofrecen “turismo oscuro” para quienes son adictos a emociones fuertes o busquen conocer ese otro lado de la historia de la humanidad que nos provoca vergüenza.

1. ¿Quieres saber qué se siente ser un migrante?

En la comunidad de El Alberto, perteneciente al municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, se encuentra el parque ecoturístico EcoAlberto. Además de los paseos en lancha, tirolesa, balneario, kayak o recorrido por el cañón, durante la noche ofrece una atracción que ha llamado la atención de muchos visitantes: la caminata nocturna. Consiste en un recorrido por las zonas agrestes que colindan con el parque en el que los turistas simulan ser migrantes cruzando la frontera con Estados Unidos. El objetivo, dicen los organizadores (los cuales son migrantes deportados de este pueblo en el que más del 70% de sus habitantes se ha marchado) es generar conciencia entre los jóvenes acerca del peligro de cruzar ilegalmente la frontera. Los turistas salen en grupo, en medio de la oscuridad, y durante el trayecto son asaltados, secuestrados por narcos, golpeados por policías fronterizos y perseguidos por territorio lleno de arbustos espinosos y con animales silvestres. Por vivir esta experiencia se cobra una cuota de 350 pesos.

2. Narcotour.

Desde luego no se trata de algo oficial. Pero basta con llegar a Mazatlán y solicitarle a un taxista un "narcotour" para que, por unos cuantos pesos, te dé un recorrido por varios sitios emblemáticos del puerto y Culiacán, a unas dos horas por carretera. El recorrido incluirá la Torre Miramar, donde Joaquín Guzmán Loera fue detenido por segunda vez por elementos de la Marina Armada de México. En Culiacán conocerás la famosa capilla de Malverde, el santo de los narcos, y el panteón Jardines del Humaya, donde se encuentran algunas de las tumbas más ostentosas del mundo, verdaderas mansiones que guardan los restos de capos, sicarios y sus familiares.

3. Zona cero.

Este es el monumento que se construyó justo en el lugar en que se encontraba una de las torres gemelas que se derrumbaron tras el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. En lugar de construir otro rascacielos, las autoridades de Nueva York decidieron levantar un monumento a la memoria de las víctimas con sus nombres. En el sitio por lo regular impera el silencio. Al llegar, los turistas se quedan mudos, algunos lloran y otros contemplan enmudecidos las placas con los cientos de nombres.

4. Campos de concentración para judíos.

Un recorrido por los antiguos campos de concentración para los judíos levantados por los nazis incluye una visita a las cámaras de gas. En estos lugares, los prisioneros eran ingresados pensando que iban a recibir una ducha. La triste realidad era que varios tubos colocados en el techo expulsaban un gas venenoso que mataba a los que lo inhalaban en cosa de diez minutos. Una muerte dolorosa que dejó sus huellas en las paredes, con arañazos impregnados por cientos de manos que buscaban desesperadas una salida. La lógica detrás de abrir los campos de concentración al turismo es concientizar a la población sobre los horrores del nazismo en un intenso de que la historia no vuelva a repetirse.