Hábitos de higiene que en realidad no sirven de mucho

Estas costumbres y hábitos de higiene en realidad no sirven de mucho, aunque sean una costumbre que todos hacemos diariamente.

Eco Yaax
mitzi 12/10/2020 71 visitas Reportar

La higiene es el conjunto de conocimientos y técnicas que aplican los individuos para el control de los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre la salud. La higiene personal es el concepto básico del aseo, de la limpieza y del cuidado del cuerpo humano. Son una serie de hábitos relacionados con el cuidado personal que inciden positivamente en la salud y que previene posibles enfermedades e infecciones; asimismo, es la parte de la medicina o ciencia que trata de los medios de prolongar la vida, y conservar la salud de las personas.

Los objetivos de una buena higiene son mejorar la salud, conservarla y prevenir las enfermedades o infecciones. Se entienden como higiene los métodos que los individuos utilizan para estar limpios, como el uso sobre el jabón, shampoo y agua, pero también, para referirse a las relaciones interpersonales.

El día a día, las actividades que cada persona lleva a cabo; todas ellas han desarrollado ciertos métodos y también creencias sobre algunos aspectos para preservar la higiene en lugares públicos o al relacionarse con otras personas, por ejemplo, cuando vas a un baño público y en el caso de las mujeres, se opta por no sentarse por completo en el inodoro o poner una capa de papel higiénico antes de usarlo. Todo este tipo de trucos de higiene, son bien conocidos y las personas suelen hacerlo por costumbre y también, para evitar infecciones o enfermedades.

Sin embargo, aunque son comportamientos de higiene que se tienen acostumbrados y se conocen ampliamente, en realidad estos trucos y métodos de higiene no sirven para nada.

1. Cubrir el asiento del inodoro con papel.

Crédito: La Opinión.

Ya sea el papel higiénico del propio baño o aquellos asientos de papel que proveen en algunos baños públicos, ambos absorberán cualquier líquido o bacteria que se encuentre en el asiento y, de cualquier modo, entrará en contacto con tu piel. Pero no hay por qué preocuparse, ya que la piel del cuerpo funciona como esa barrera protectora para que no te pase nada.

2. La regla de los 5 segundos.

Crédito: 24 Horas.

De acuerdo a ciertos estudios e investigaciones, mientras más tiempo pase un alimento o cualquier otro objeto en una superficie contaminada, se contaminará de más bacterias; mientras que los gérmenes pueden infectar un objeto en tan solo un segundo.

3. Abrir una puerta con un trapo o con parte de tu ropa.

Crédito: Home Guides.

Usar la ropa propia para poner una barrera entre los posibles gérmenes que existen en la chapa de una puerta no sirve de mucho, ya que de acuerdo a los expertos, los gérmenes se mueven y al final de cuentas, harán su camino hasta tus manos u otra parte de tu piel. Lo ideal es usar un pañuelo o toalla desechable.

4. Presionar los botones de un elevador con los nudillos.

Crédito: Crumpled Drafts.

Esta es otra práctica que se cree, evitará entrar en contacto con gémenes, virus y bacterias en lugares públicos, sin embargo, no es para nada efectivo, ya que la piel sigue estando expuesta ante la superficie contaminada, sin importar que sean los dedos o los nudillos. Lo ideal es siempre lavarte las manos después o cargar con un gel antibacterial o desinfectante.