Queridas y queridos estudiantes:

Les escribo estas líneas a nombre propio, pero les puedo asegurar que mis palabras son respaldadas por cientos, tal vez miles de facilitadoras, tutoras, facilitadores y tutores en todo el país.

Ustedes ya lo saben: no hemos recibido nuestro salario en todo el año. Antes gozábamos de Seguro Social cuando teníamos módulo, ahora nos lo han quitado también. Los funcionarios no asisten a los diálogos que proponemos, en cambio, realizan vídeoconferencias donde nosotros sólo podemos poner una pregunta cada cuatro minutos y jamás son contestadas. 

En el monólogo de ayer nos dijeron que nuestros pagos se realizarán a partir del 15 de junio, lo cual es, claro está, inaceptable. 

Además, nos mienten, pues los funcionarios dicen estar contratados bajo el mismo esquema que nosotros, es decir, por medio de un outsourcing y sin prestaciones de ley, pero en los Registros de la Secretaría de la Función Pública aparecen como empleados de la SEP. 
 

Nuestro deber, hasta ahora, no ha dejado de cumplirse. Hemos realizado nuestro trabajo con entrega y amor, como siempre, porque nos importa lo que hacemos, nos importan ustedes, pero las condiciones ya han sobrepasado todos los límites. 

Ustedes no deben preocuparse, nosotros seguiremos aquí para ustedes. No hay riesgo de una huelga o un paro, pero también les pedimos que se entreguen al máximo, que consideren todo el esfuerzo que estamos haciendo y lo transformen en conocimiento, que después se convertirá en la llave para cambiar a nuestro país desde las entrañas.

Quiero contarles algo personal. Mi madre, de 65 años, está a punto de terminar su educación media en este sistema (no, nunca me tocó ser su facilitador). En ella veo el esfuerzo que pone cada uno de ustedes para sacar sus proyectos integradores. La vi sufrir cuando llegó a los módulos de matemáticas y quejarse porque los de física y química se repiten. En ella los veo a todos ustedes, son valientes y entregados. Sigan así. Nosotros estaremos dando nuestra lucha para que la educación que reciban sea siempre de calidad, lo que implica que deberemos luchar por condiciones de trabajo dignas.

Por último, quiero pedirles que jamás permitan que alguien pisotee sus derechos. La única forma de hacer valer nuestros derechos es de frente y con fuerza.

Gracias por la felicidad que nos han compartido.


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