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Filósofox 14537 puntos 08/12/2019 18120 visitas Reportar

Milena Crow es una periodista, investigadora paranormal que se dedica a recorrer el mundo entrevistando a personas que han sufrido de hechos sobrenaturales, la historia que leerás a continuación es de una embalsamadora llamada Romina Yañez, que tiene más de 20 años de experiencia, y que contó a esta investigadora lo que ocurrió una fría noche en la morgue donde trabaja, saca tus propias conclusiones y si decides creer en lo que ella

contó es cosa tuya, es decisión tuya, nosotros solo estamos mostrando una historia.
Hola, mi nombre es Romina Yañez, la verdad es que amo mi trabajo como embalsamadora, es un trabajo que no cualquiera puede realizar pues la carga emocional que conlleva es única, aunque también tiene sus momentos escalofriantes, trabajar con muertos no es para todos y lo que les contaré a continuación me sucedió en octubre del año pasado.  
  

1. Parte 1

Crédito: CDN

Aquella noche fue la más horrible de mi vida, me tocó hacer guardia con otra chica, nosotros hacemos las prácticas de embalsamiento en una sala que denominamos "Sala blanca", allí se encuentra 10 camillas de acero que llamamos planchas, se suponía que sería una noche tranquila, pero lo que ocurrió no lo olvidaré el resto de mi vida. Estábamos las dos, Patricia, así se llamaba la chica y yo, preparando un cuerpo que acababa de llegar, era un joven de unos dieciocho años que aparentaba haber muerto por un paro respiratorio, el procedimiento es cruel realmente, con un tubo largo sacamos lo de adentro, esa noche deje que Patricia se las arreglara, estaba haciendo todo bien pero me di cuenta que olvido aspirar la traquea.

2. Parte 2

Crédito: sciencealert

Le comenté y comenzó a hacerlo pero algo la dejó muda, en realidad es un fenómeno común pero impresiona mucho a los novatos, cuando se aspira la tráquea, se liberan algunos gases comprimidos que pasan a gran velocidad a través de las cuerdas vocales y entonces pareciera que el muerto grita, pero esa ocasión, el grito del muerto fue bastante inusual, no parecía ser como el resto, parecía angustiante, yo miré impresionada y Patricia estaba anonadada, así que pensé que sería bueno que ambas tomáramos un descanso, ya no quedaba mucho que hacer así que nos fuimos a la sala de descanso que se encuentra a un lado de la sala de autopsias, ahí hay un televisor, una mesa para comer y un par de camas, quizás les suene raro pero las guardias duran 24 horas por lo tanto existen estas salas para tomar pequeñas siestas.

3. Parte 3

Crédito: hawaiipublicradio

Prendimos el televisor pero no había nada bueno para ver, así que decidimos tomar una siesta, apagamos la luz y ambas nos recostamos, me tapé porque hacía algo de frío y cerré los ojos. No pasaron más de quince minutos cuando sentí que una mano me sacudía el hombro, me desperté asustada y mi compañera estaba ahí mirando con los ojos desorbitados, la piel pálida, macilenta, como si estuviera muerta, me asusté mucho al verla así, le pregunté que pasaba y me dijo: "Shhhhh, escucha". me quedé callada y lo escuché de nuevo, ese sonido desgarrador que había hecho el cadáver del joven volvió a sonar en la habitación de un lado, en la sala blanca.

4. Parte 4

Crédito: mamasindramas

La piel se me puso chinita, Patricia volteó a verme y noté que estaba temblando de miedo, la abracé y fue un momento horrible, pensé que me estaba volviendo loca, pero los gritos se fueron apagando, Patricia me miraba con horror y yo no podía entender lo que sucedía, pensé en decirle alguna mentira para que pudiera sentirse más tranquila pero era imposible, un escalofrío me recorría el cuerpo cuando de pronto, comenzamos a escuchar pies descalzos que caminaban por el pasillo que une a las dos salas, estábamos paralizadas, los pasos se escuchaban cada vez más cerca de la puerta y con las pocas fuerzas que me quedaban puse la traba de acero, regresé a la cama y abracé a Patricia, alguien comenzó a golpear la puerta, parecían golpes de tambor.