Conocí a Luis y rápidamente nos enamoramos, nos casamos y cuando conocí a mi suegra siempre que comía su comida enfermaba, nunca imaginé que era ella quien me envenenaba lentamente, pero al descubrir su secreto le estuve agradecida
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Filósofox 10/08/2019 135030 visitas Reportar

La mayoría de las personas, tanto hombres como mujeres, experimenta pesadillas particulares con las suegras, aunque jamás imaginé que la mía resultaría tan espeluznante.

Lo más aterrador de la historia que les contaré, no fue que mi suegra decidiera envenenarme, sino descubrir los motivos que la llevaron a esto, mi nombre es Laura y esta, es mi historia.
Luis llegó a mi vida durante una de mis escasas vacaciones y, desde el comienzo, nuestra relación fue como un rayo, nos enamoramos perdidamente uno del otro y en apenas ocho semanas estábamos contrayendo matrimonio en el registro civil, todo sin haber conocido previamente a las familias, estábamos tan enamorados que todo paso como una estrella fugaz.    .

1. La cena familiar

Crédito: swordstravel

Mi familia tuvo la cortesía de visitarnos algunas semanas después del matrimonio y, tras esa impresión inicial, realmente terminaron aprobando a Luis. Cuando empezamos a vivir en pareja y experimentar la vida de un matrimonio, obviamente me contaba sobre sus padres, que vivían muy cerca a su enorme familia a tan solo unas horas de camino, pero durante meses no tuve el honor de conocerlos, tengo una agenda bastante apretada. Mis jornadas laborales oscilan entre 6 y 7 días por semana, además que los días de descanso básicamente consisten en atender citas y recados.

2. La misteriosa familia

Crédito: grandesmedios

Antes de conocer a Luis había trabajado durante varios años, y creo que en ese lapso salí de la ciudad una sola vez. Seis meses después de casarnos, finalmente me dieron unos días libres y tuve la posibilidad de visitar a la tan famosa familia de Luis. Todos se dieron cita y parecían auténticamente emocionados de conocerme, excepto por mi suegra, Gabriela, Ella, era esa clase de mujer fría y distante capaz de sentarse frente a ti sin decir una sola palabra, nunca pensé que conocer a mi suegra sería una situación tan incómoda.

3. La aprobación

Como quería ganar su aprobación, seguí buscando la manera de hacerle conversación. Para el último día, Luis me dijo que haríamos una caminata por la tarde en un parque próximo a la casa de sus padres. Gabriela había preparado el almuerzo y, cuando me cambiaba para empezar el recorrido, fui invadida por una intensa oleada de nauseas, me sentía fatal, toda la tarde estuve metida en el baño, vomitando. Creí que algún alimento me había caído mal.

4. Meses más tarde

Crédito: storge

Meses más tarde, regresamos y la experiencia fue encantadora, excepto por el comportamiento de Gabriela, mi suegra. La mujer no me dirigía la palabra, aunque Luis le restaba importancia a esta situación y se excusaba diciendo que su madre me estaba conociendo y que no tenía confianza. Para hacerme sentir mejor, propuso que alquiláramos motos acuáticas y diéramos un paseo en un lago próximo, me emocioné tanto que no dudé en contarles a todos sobre el paseo. Pero las cosas volvieron a salir mal y, después de comer la comida que preparó mi suegra, terminé tan enferma que apenas y pude levantarme de la cama en dos días. En ese punto ya empezaba a sospechar: todos ingerían la misma comida y nadie más enfermaba ¿por qué solo a mi me ocurría? Aparentemente, Gabriela estaba tramando algo muy malo pero no llegaría a descubrirlo sino hasta nuestra próxima visita.