Un día conocí a una niña en el parque, me regaló un libro y puso una dedicatoria, cuando mi padre leyó la dedicatoria desapareció por la noche sin dejar rastro, años más tarde encontraría la razón de su desaparición y una aterradora sorpresa
Filósofox
Filósofox 1661 puntos 06/05/2019 4670 visitas Reportar

A la edad de siete años conocí en un parque donde solía jugar a una niña bonita, ella estaba sentada en un banco, sola y se notaba triste. Aquella niña y yo nos hicimos amigas rápido y, como le dije que una de mis pasiones era leer, me regaló un libro de Enid Blyton, para niños, incluso me puso una dedicatoria: “Para Eva, de parte de Ana”. Después de pasar el día juntas me dijo que tenía que hacer algo y se fue. Más tarde, le mostré el libro a mis padres y les conté que me lo había dado mi nueva amiga, pero mi madre se enfadó mucho conmigo, dijo que estaba contando mentiras, que en aquella banca no había nadie y que ese libro lo había recogido del suelo, yo también me enfadé porque no me creían y para demostrarles que decía la verdad les enseñé la dedicatoria, algo inquietante ocurrió pues mi padre al leerla, se puso muy pálido y empezó a sentirse mal, así que regresamos a casa. 

Esa noche mi padre desapareció para siempre, lo único que dejó fue una carta escrita en su computador, en ella contaba que siendo adolescente conoció en Galicia a una chica llamada Ana, esta tenía un libro como el que me había regalado mi amiga del parque, pero que  aquella Ana llevaba mucho tiempo muerta o, al menos, eso era lo que creía.  

1. La historia de mi padre

Crédito: dreamtold

Mi padre era inspector de policía y sus compañeros no pudieron descubrir su paradero ni encontrar rastro de lo que había pasado con él. Con el paso del tiempo, mamá y yo perdimos la esperanza de encontrarlo, así que decidimos mudarnos a otra ciudad y mis recuerdos de aquella niña se empezaron a borrar, como los de un viejo sueño. Cuando tenía trece años, me encontré en Internet una aterradora leyenda urbana, esa leyenda era tan popular en Japón que incluso había inspirado una serie de anime llamada "Jigoku Shoujo", que se traduce como la Chica del Infierno, dicha historia trataba de una niña fantasma, a la cual podías pedirle que enviara al infierno a una persona que odiaras (aunque no era aconsejable hacerlo, pues como castigo tú también serías enviado al infierno después de morir). Yo era muy supersticiosa, así que empecé a tener extraños pensamientos, mi padre había comentado en su último escrito que esta chica de medialuna existía y que tenía relación con la niña que encontré en el parque, mientras pensaba en ello recordé el libro que aquella chica me había dado, no había vuelto a tocarlo desde nuestra última mudanza. Guiada por un impulso súbito, fui a mi cuarto a buscarlo, pero no pude encontrarlo en la estantería donde guardaba todos mis libros. Pensé que quizás se había quedado en nuestra antigua casa, pero entonces lo vi. Estaba encima de mi cama y alguien le había puesto un marcapáginas, seguro que mi Mamá no fue quien lo hizo, ese día estuvo fuera todo el tiempo., abrí el libro en la página marcada y, para mi sorpresa, lo que se leía allí no formaba parte del texto de la novela. Ponía en letras grandes que parecían escritas a mano: “Eva, soy papá. Si quieres conocer la verdad, debes hacer una pregunta en voz alta y después pasar a la página siguiente, donde hallarás la respuesta. Hazlo siempre después de preguntar y no antes, ¿de acuerdo?” Me asusté tanto que en ese momento me era imposible hablar, tras haber titubeado, conseguí decir: -Papá, ¿dónde estás? Pasé a la página siguiente y leí: “Estoy muerto, aquella noche Ana me llevó al infierno, tal como le había pedido alguien que creía tener razones para odiarme, pero fue buena conmigo, en vez de arrojarme al fuego eterno, le pidió al Señor Oscuro que me convirtiera en uno de sus agentes, ahora vago por el mundo como un espíritu, espiando a las personas cuyo destino está ligado la Chica de la Medianoche, hasta en este lugar necesitan policías, curioso ¿no?".

2. El pensamiento del padre

Crédito: ftcdn

-¿Cómo puedes decir que alguien que mata personas inocentes es una buena persona? Cambié de pagina nuevamente: “La Chica solo es un instrumento de la maldad humana y no hay nadie más inocente que ella misma, Ana no nos condenaría nunca, fuimos nosotros, con nuestro odio y nuestra estupidez, quienes la condenamos a ella.” -¿Por qué hasta ahora decides contarme esto? “Porque ella no puede hacer nada, ni yo tampoco, pero tú sí, si quieres evitar un acto terrible, debes ayudar a tu amiga Lara, ella está corriendo un grave peligro y solo tú puedes salvarla.” -¿No puedes decirme más? ¿Volveré a verte algún día? Al cambiar de pagina ya no había más mensajes para mí, solo el texto del libro (aunque, casualmente, la primera palabra de aquella página era un “no”), traté de volver atrás y vi que todos los mensajes habían desaparecido, ahora solo eran el texto de una simple novela juvenil, pensaba si solo había soñado todo eso, pero no estaba segura de nada, me dije que, de todas formas, no perdía nada por llamar a Lara, pero ella no respondió a mis llamadas, decidí ir a su casa, estando ahí, timbré varias veces, pero nadie me abrió la puerta, ya estaba pensando en marcharme cuando oí unos sonidos extraños procedentes de la parte posterior del jardín, donde se hallaba la piscina, me sentí inquieta así que decidí saltar la verja e ir allí a echar un vistazo, arriesgándome a que el tío de Lara saliera enojado y me echara bronca por haber pasado sin autorización.

3. Mi amiga Lara

Crédito: tripadvisor

La razón por la que Lara vivía con su tío y no con sus padres es que la madre de Lara había desaparecido varios meses antes y, aunque no se había podido hallar su cadáver, había indicios de que había sido asesinada por su marido, el padre de Lara, con quien mantenía pésimas relaciones, este fue arrestado y ella tuvo que irse a vivir con el hermano menor de su madre, que la quería mucho y la ayudó a superar el trauma, o por lo menos eso pensábamos, pero yo aquella tarde vi, con horror, cómo este hombre Javier estaba intentando ahogarla en el agua de la piscina, los dos estaban en bañador y él tenía una extraña marca negra, que se veía claramente sobre su espalda desnuda, aunque entonces no me fijé en ella, luego la recordé e intuí lo que había sucedido antes de que nadie me lo contara, Lara y yo conocíamos bien los rumores sobre la Chica de la Medianoche, pues el profesor de Lengua nos había mandado hacer un trabajo sobre leyendas urbanas, según la leyenda, quienes habían hecho un pacto con ella llevaban su marca en la espalda, aquella tarde Lara estaba bañándose tranquilamente en la piscina con su tío, ella notó la marca en su espalda y descubrió quién era el verdadero asesino de su madre, con su hermana muerta y su cuñado en la cárcel, el tío Javier podría manejar a su antojo el sustancioso legado familiar, al menos hasta que Lara fuera mayor de edad, al ver que Lara lo descubrió y temeroso de lo que pudiera decir su sobrina, decidió asesinarla y así ser el único heredero, las personas solo pueden recurrir una vez a la Chica de la Medianoche, tenía que desaparecerla él mismo, pensando que no habría testigos, la ahogaría y luego diría que había sufrido un accidente.

4. El gran final

Crédito: amazonaws

Su plan fue arruinado por mi, con quien no contaba, como no tenía tiempo para pedir ayuda, deje de lado mi miedo y le di un fuerte golpe en la cabeza con el mango de un rastrillo, el hombre cayó al agua aturdido y yo aproveché para sacar a Lara, que llevaba mucho tiempo sin respirar y ya había perdido la conciencia, mientras yo intentaba reanimarl, Javier se recobró, salió del agua sin que yo me diera cuenta e intentó clavarme unas tijeras de podar en la nuca, entonces vio algo que lo dejó aterrorizado e intentó huir, pero resbaló en las baldosas húmedas y cayó al suelo, clavándose la punta de las tijeras en la garganta, yo no fui capaz de ver cómo moría y voltee la cabeza asustada, pero entonces pude ver cuál había sido la causa de su repentino terror: en el jardín estaba Ana, que tenía el mismo aspecto de seis años atrás, cuando la conocí, estaba para ahí manteniendo el silencio, contemplando al moribundo Javier con ojos melancólicos y apáticos, yo le dije: -¡Ana! ¿Viniste aquí para ayudarnos o solo cobraras la deuda? Ella no respondió, yo sonreí aliviada y dije: -De todas formas, muchas gracias por todo. Quizás ella me devolvió la sonrisa, pero no puedo asegurarlo, porque entonces se desvaneció en el aire y ya no la vi más.

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cindylunav 20 puntos Friday 10th of January 2020 10:34:03 AM
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