No Bored
tuul 133963 puntos 04/11/2019 1 visit Reportar

La mayoría de la gente hemos pasado por esa etapa tan bonita donde todo es inocencia, alegría, juegos, amigos y convivencias sanas y divertidas, así es, hablo de la etapa de la primaria.

Sin duda el que fue a una primaria pública en México por aquello de los 90´s, sabe de lo bonito y divertido que fue pertenecer a esa generación donde no existían los celulares, tablets, tantos videojuegos como ahora, u otros aparatos que en este tiempo le quitan lo divertido a lo que en su tiempo eran las primarias, con juegos tan básicos y tradicionales como el trompo, las "traes", el "avioncito", las escondidas o inclusive los tazos, las cartitas de colección, jugar futbol con una botella, etc.

Esto era la verdadera diversión que un niño de 7 años podía tener en su infancia..

1. Jugabas fútbol en el recreo con un bote, pelota o lo que encontraras a la mano

Sin duda el jugar fútbol en la primaria era algo maravilloso, ya que en el recreo se armaban las "retas" y se jugaba con lo que estaba al alcance o le pidieran al profesor de educación física. Al regresar al salón, las niñas no aguantaban el olor a sudor de los niños y esto generaba discusiones sanas entre ambos sexos.

2. El día de reyes, llevabas tu juguete de navidad que te había dejado el niñito Dios

Siempre regresando a clases el 6 o 7 de enero, el primer día te dejaban llevar algún juguete que en navidad o reyes magos habías recibido. Eso era realmente grandioso porque disfrutábamos tanto ese día que se nos habían olvidado hasta las tablas de sumar. El problema venía cuando a tu peor enemigo o el que te caía mal, le regalaban un juguete mejor que el tuyo, eso dolía más que una cachetada. :(

3. Comprabas papitas, duritos o dulces afuera de la primaria

Siempre que salías de la escuela, te daban unas intensas ganas de comer, y lo primero que veías era al vendedor/a de "chucherias" ese que vende papitas, duritos, salchichas, dulces, nieves, etc. inclusive llegaban a vender pequeños juguetes que a todo niño le emocionaban. Era sin duda la mejor recompensa después de un día lleno de estudio.

4. Esquivabas el borrador o cualquier objeto que te lanzara la maestra por platicón

No todas las maestras eran malas, había algunas que te consentían y te hacían sentir bien con tus estrellitas en la frente o tu "Felicidades" en tus notas. Sin embargo, también existían las maestras regañonas, aquellas pesadillas para ti. Apuesto que a más de uno le lanzaron algún día el borrador o lo pasaron al frente y le dieron un coscorrón en la cabeza por platicón o porque no se sabía la respuesta a la pregunta que le hacia la maestra.