9. Sí, nos quitábamos el gorro y todos los suéteres en cuanto nos perdían de vista.

Era algo ridículo.

10. Nos cuesta trabajo admitir las equivocaciones.

Nosotros también queremos tener la razón en todo.

11. Los extrañamos, aunque no parezca.

Y pretendemos hacerlo lucir un tanto sutil para que no se den cuenta.

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