5. Trabajar demasiado.

Muchas veces confundimos la finalidad de la vida y creemos que vivimos para trabajar, cuando en realidad el trabajo sólo debe ser un medio para conseguir el verdadero fin que es ser felices y disfrutar la vida. Nadie mira hacia atrás desde su lecho de muerte y desea haber pasado más tiempo en la oficina, pero todos quisieran haber pasado más tiempo con la familia, amigos y con sus pasatiempos.

6. No detenerse lo suficiente para apreciar el momento.

Los jóvenes están constantemente moviéndose de un lado a otro, pero detenerse a apreciar las cosas de vez en cuando es algo bueno. No hay nada mejor que recordar esos paisajes que observaste a un lado de carretera en un viaje largo o esa imagen de tu plaza favorita con los niños jugando.

7. No terminar lo que empezaste.

El no terminar aquella cosa que te hacía soñar o ser feliz puede causarte nostalgias en un futuro, viendo que ya no lo podrás concluir y que pudo causarte gran satisfacción.

8. Nunca tomar un gran riesgo (especialmente en el amor).

Es bueno intentar todo aquello que qusiste, por más riesgoso que pareciera. Saber que tomaste un acto de fe al menos una vez -incluso si te caíste de cara- será de gran consuelo cuando seas viejo. No temer a decir “te amo”, cuando seas mayor, no te importará si tu amor no fue correspondido - solo que hiciste saber cómo te sentías. No puede haber mayor frustración que vivir tus últimos años con la duda de qué te hubiera dicho la chica que te gustaba de la Universidad o de la Oficina si le hubieras dicho que te gustaba.