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tuul 79003 puntos 04/11/2019 0 visitas Reportar

Es difícil emitir un juicio acerca de una persona en general, pues sabemos de antemano que nadie somos quién para juzgar a otros. Pero lo es más aun, el hablar de alguien que está a punto de morir

 

La muerte es todavía una incógnita que no se ha podido escalrecer a ciencia cierta, y por ende, es uno de los temas más polémicos y delicados de nuestro mundo. Por esta razón, cuando se condena a muerte a alguien, cuando se juzga a alguien por acciones "pejudiciales", y se resuelve que la única manera de reparar el daño, es uitándole la vida a esa persona, es realmente terrible

 

Y más aún lo debe ser para la persona que está condenada a muerte, pues lo más normal, es que la muerte llegue a ti sin previo aviso, incluso cuando hay enfermedades de por medio, no está propiamente establecido que la muerte vendrá por ti a tal hora. En cambo en caso de sentencias a muerte, se establece la hora, fecha, y hasta el método que usarán para acabar con la vida humana. 

 

Es por eso que, a la mayoría de lso presos, les dan a legir, como su última voluntad, el platiillo que deseen para su "última cena". Aunque hay un tipo de restricciones, como el precio, y el tipo de sustancias que pidan. De cualquier modo, nos resulta intrigante ¿qué es lo que un hombre decide ingerir en el pultimo momento de su vida?

1. 2 latas de helado de vainilla y algunos barquillos

Fue lo que eligió cenar Lewis Gilbert, antes de ser ejecutado con una bebida letal. Lo condenaron a muerte luego de que resultó culpable de matar a un guardia de seguridad y a dos ancianos.

2. Una galleta cream cracker y seis Coca Colas

Fue lo que ordenó James Hudson, quien asesinó a una pareja de 64 años de edad con una escopeta, con el antecedente además de haber disparado al hermano de uno de ellos con el mismo arma dos años antes.

3. Una dona y un batido de chocolate

Fue lo que ordenó Thomas Treshawn Ivey, quien fue condenado a muerte por matar a un empresario y a un sargento de policía, en 1993. A los 34 años de edad se le administró una inyección letal en el Instituto Correccional de Broad River en Carolina del Sur, en el año 2006.

4. Seis huevos duros, pan y café.

Lo ordenó Gary Mark Gilmore, luego de que él mismo pidiera su condena de muerte. Fue acusado de cometer varios robos y matar a dos personas. Fue fusilado a sus 36 años. Y al final, sólo se bebió el café.