Tlacaélel
Tlacaélel 29/10/2017 1 visit Reportar

Muy impresionado quedó Hernán Cortés al conocer por primera vez Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, una ciudad de color blanco que flotaba sobre un lago en medio de un valle. 

Los soldados de su ejercito no podían creer lo que sus ojos veían y se preguntaban si lo que veían era verdad o un sueño, pues en el continente del que venían no se había construido una ciudad que rivalizar en tamaño y organización con Tenochtitlan.

Tres veces más grande que Londres y cinco veces más grande que Sevilla, de verdad debió ser un espectáculo impresionante que tristemente no logró sobrevivir a la devastación que los españoles hicieron del mundo prehispánico.

Sin embargo hasta nuestros días llegó una de las cartas que el mismo Hernán Cortés le escribió al rey de España para informarle todo lo que había visto en la capital mexicana, impresionante tú mismo con su relato.

1. Una ciudad flotando en un lago

Antes que comience a relatar las cosas de esta gran ciudad y las otras que en este capitulo dije, me parece, para que mejor se puedan entender, que débese decir ele la manera de México, que es donde esta ciudad y algunas de las otras que he hecho relación están fundadas, y donde está el principal señorío de este Mutezuma. La cual dicha provincia es redonda y está coda cercada de muy altas y ásperas sierras, y lo llano de ella tendrá en torno hasta setenta leguas, y en el dicho llano hay dos lagunas que casi lo ocupan todo, porque tienen canoas en torno más de cincuenta leguas. Y la una de estas dos lagu­nas es de agua dulce, y la otra, que es mayor, es de agua salada. Divídelas por una parte una cuadrillera pequeña de cerros muy altos que están en medio de esta llanura, y al cabo se van a juntar las dichas lagunas en un estrecho de llano que entre estos cerros y las sierras altas se hace. El cual estrecho tendrá un tiro de ballesta, y por entre una laguna y la otra, y las ciudades y otras poblaciones que están en las dichas lagunas, contratan las unas con las otras en sus canoas por el agua, sin haber necesidad de ir por la tierra. Y porque esta laguna salada grande crece y mengua por sus mareas según hace la mar todas las crecientes, corre el agua de ella a la otra dulce tan recio como si fuese caudaloso río, y por consiguiente a las menguantes va la dulce a la salada.

2. Más grande que cualquier ciudad en España

Esta gran ciudad de Tentixtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas de éstas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua, por la cual andan en sus canoas, y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias y bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de la manera que digo, y quitadas las puentes de las entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos salir a la tierra; luego que entré en la dicha ciu­dad di mucha prisa en hacer cuatro bergantines, y los hice en muy breve tiempo, tales que podían echar trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos cada vez que quisiésemos.

3. Un mercado con 60 mil personas comprando y vendiendo

Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato de comprar y venden. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vituallas, joyas ole oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, ole caracoles y de plumas. Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, búharos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas. Venden conejos, liebres, venados, y perros pequeños que crían para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, donde hay todas las raíces y hierbas medicinales que en la tierra se hallan. Hay casa como de boticarios donde se venden las medicinas hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas como de barberos, donde lavan y rapan las cabezas. Hay casas donde dan de comer y beber por precio. Hay hombres como los que llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas.

4. Lo había todo en sus mercados

Hay mucha leña, carbón, braseros de barro y esteras de muchas maneras para camas, y a otras más delgadas para asiento y esterar salas y cámaras. Hay todas las maneras de verduras que se haIlan, especialmente cebollas, puerros, ajos, mastuerzo, berros, borra­jas, acederas y cardos y tagarninas. Hay frutas de muchas maneras, en que hay cerezas, y ciruelas, que son semejables a las de España. Venden miel de abejas y cera y miel ole cañas de maíz, que son tan melosas y dulces corno las del azúcar, y miel de unas plantas que lla­man en las otras islas maguey, que es muy mejor que arrope, y de estas plantas hacen azúcar y vino, que asimismo venden. Hay a vender muchas maneras de hilados de algodón de todas colores, en sus madejicas, que parece propiamente alcaicería de Granada en las sedas, aunque esto otro es en mucha más cantidad.