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tuul 04/11/2019 3 visitas Reportar

Sobre todo en la edad media y en la terrible etapa llamada “La inquisición” era toda una tradición dar condena a seres humanos que se decía “pecaban” en nombre de Dios o en nombre del Rey de determinado lugar, ante ello, mentes maliciosas humanas diseñaban los métodos más terribles para hacer sufrir a los condenados.

 

Resulta increíble que seres humanos con increíbles capacidades dedicaran esa misma capacidad mencionada para lograr crear dolor y sufrimiento. A veces, poniéndome a pensar en esas barbaridades, no me explico como personas, seres humanos, disfrutaban tanto el dolor ajeno, disfrutaban y no sentían piedad por aquellos a los cuales castigaban peor que objetos o animales, sea cual fuere su error o falta, este tipo de procedimientos me resulta totalmente desfasado.

 

El día de hoy te presento una lista de los peores artefactos para crear torturas en el mundo, la verdad es que muchos de ellos te sorprenderán y hasta te harán temer o agradecer que afortunadamente, hoy en día ya no tenemos este tipo de condenas, o de menos, que ya no son tan visibles como en aquellos años.

 

1. El toro de la falaris

El toro de Falaris lleva su nombre por Falaris, uno de los más terribles tiranos de Sicilia. Falaris pidió que le construyeran un nuevo y eficaz instrumento para la tortura y el asesinato, siendo Perilous el griego quien no tardó en complacer al tirano. El flamante dispositivo constaba en un enorme toro de bronce puro, dentro del cual cabía una persona. El toro tenía una entrada que sólo podía abrirse desde afuera, unos orificios en la nariz y otros en los ojos de la imagen, dentro se colocaba a la víctima y debajo del toro se hacía una inmensa fogata que quemaba viva a la víctima. El toro se calentaba y se enrojecia, salía humo por los orificios de la nariz y un color rojo brillaba siniestramente en los orificios de los ojos.

2. El aplastapulgares

Una de las más antiguas... como no es difícil imaginar, es un dispositivo de hierro mecanizado que se colocaba en la mano y que la iba mutilando gradualmente. El mismo se podía ir regulando para aplastar y destruir primero las uñas, luego los dedos, los nudillos y si así se deseaba, finalmente la mano entera. Este aparato se le colocaba generalmente a ladrones, la persona no moría pero sufría un dolor supremo en sus manos, el aplastapulgares tenía tres barras de metal dispuestas de forma vertical entre las que se colocan los pulgares, mientras, una madera maciza se desliza hacia abajo por las barras de metal y los dedos son aplastados, mediante un tornillo de metal que aplica cada vez más fuerza.

3. El potro

Básicamente, la víctima es colocada en una incómoda cama de madera con una manivela o una rueda mecánica de metal a la cual se le aplicaban cuerdas y cadenas que sostenían los miembros y las articulaciones. Al girar la manivela, las cuerdas se tensaban hasta dislocar cada una de las articulaciones sujetadas, romper huesos o incluso arrancar la extremidad.

4. La rueda

La máquina de tortura conocida como la rueda consistía en una enorme rueda en la cual se maniataba a la víctima, debajo se encendía una inmensa fogata y durante horas, se hacía girar la rueda sobre el intenso fuego, literalmente cocinando a la víctima. Girando sobre su propio eje, la rueda mantenía la víctima cual pollo al spiedo, ardiendo lentamente, explotando en un mar de ampollas, humo y sangre.