5. 5. VOLVERSE TACAÑOS.

Un punto muy peculiar. Cuando están quedando bien se desviven con detalles y regalos caros por tal de conquistar a la persona querida. Los mejores chocolates, los mejores restaurantes, los mejores regalos y en los centros comerciales de moda. Después de un tiempo de novios las cosas cambian. Curiosamente todo te parece caro, cambias los restaurantes por puestos de la calle, los cines por películas en casa y difícilmente llegan con una rosa para ella. Seguramente su pareja les dirá que no son necesarios esos detalles, que no gasten, pero es un hecho que esos detalles que tuviste contribuyeron a enamorarla y dejar súbitamente de hacerlo, sólo creará nostalgia y tensión en la relación que en algún momento se lo reclamarán.

6. 6. DEJAR DE BESARSE.

No hay nada más romántico que un beso, cuando van comenzando siempre buscan cualquier lugar, cualquier momento y cualquier pretexto para besarse. Con el paso del tiempo dejan de hacerlo. Con el pretexto del estrés y porque tuvieron un pleito pero dejan de besarse. Eso solo lleva a que su pareja se sintiera rechazada. Y eso, por supuesto, lleva a discusiones sobre el tema.

7. 7. DEJAR DE PASARLA BIEN JUNTOS.

La edad no debería importar. La capacidad física no debería importar. Las parejas nunca deben dejar de pasarlo bien juntos, y de verdad eviten a toda costa el estancarse en la rutina de no salir o quedarse en casa a hacer nada. Porque cuando falta la diversión, y falta la parte social de la vida, también falta la habilidad para estar realmente satisfechos el uno con el otro. En el momento en donde te la pasas mejor con tu familia o amigos que con tu pareja, sabes que la relación ha fracasado.

8. 8. PRESIONARSE EL UNO AL OTRO

Presionarse el uno al otro por casi cualquier cosa es una receta para el resentimiento. La relación debe ser como el espacio al que quieres llegar después de un día pesado donde con sólo ver a tu pareja se te olvidan los problemas, aunque sea momentáneamente, de la oficina. La presión lleva a querer adaptar a la fuerza a la otra persona a tus planes o sueños, cuando muchas veces no son los sueños de esa persona, ni sus metas en la vida. Es incómodo que te presionen para que pidas un ascenso, estudies tal cosa o vayan a un determinado lugar.